sábado, 15 de abril de 2017

TRATADO INVENTADO DEL LAZARILLO DE TORMES


TRATADO VIII

Cierto es que me encontraba muy bien con mi vida actual, con mi amo y con mi esposa, pero llegó el día en el que decidí marcharme de Toledo y dar un gran cambio en mi vida. Todo esto debido a que en mi infancia me acostumbré a cambiar cada poco tiempo el rumbo de mi vida. Y llegó el momento, cogí las provisiones necesarias para unos días y me puse en camino. Lo último que recuerdo de Toledo es la cara de sorpresa de mi amo al verme marchar.

Tras dos días largos de caminar y caminar, llegué a la ciudad de León. En las afueras se podían ver enormes huertos alrededor de pequeños poblados y nada más adentrarme en la ciudad un señor bastante anciano me gritó desde lejos con voz de angustia:
- ¡Eh, joven!, ¡corre ahora mismo a ayudarme!
Yo me apresuré y fui a ayudarle sin saber qué le pasaba. Resulta que se le había quedado el pie pillado en una valla. Yo le ayudé a salir y me dijo:
- ¡Al fin!, aquí llevaba medio día y ningún imbécil se ofreció a sacarme.
-¿Está bien señor? ¿Necesita agua o comida? - le dije.
-No, tranquilo. Por cierto, te he visto con buena maña al sacarme de aquí, ¿no te interesaria ayudarme en mi huerto a cambio de cobijo, comida, y una paga de 50 maravedíes al día? - me respondió.

Yo, cómo no, acepte ya que era lo que buscaba.Y aquí me quede sembrando y recolectando con un buen sueldo para mi gasto personal.
Por ahora me encuentro bien y contento con este cambio y así espero seguir.



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